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martes, 14 de mayo de 2013

26. Un horno de cal del siglo XVIII

Ya podemos avanzar parte de los resultados de los análisis antracológicos y de Carbono 14 que nos permiten saber cual fue el combustible que se usó por última vez en el horno y en qué época se llevó a cabo. 

Pese a que este tipo de hornos se usaban desde época ibérica, los análisis de C14 de la última combustión nos han permitido datarlo en Época Contemporánea (1700-1900 d.C.). Si tenemos en cuenta, sin embargo, que sobre la estructura del horno se levantaba una caseta usada durante la construcción de la via de ferrocarril del siglo XIX, llevada a cabo concretamente en los años 50 de ese siglo, el horno tiene que ser anterior a esa fecha. Además, observando la presencia de varios niveles de destrucción y abandono entre la caseta decimonónica y el propio horno, lo más probable es que éste fuera usado durante el siglo XVIII o los primeros años del XIX. 



Por otro lado, la arqueóloga Yolanda Carrión, de la Universidad de Valencia, ha realizado unos pertinentes análisis antracológicos, es decir, de los restos de carbón de la última cocción, para determinar cuales fueron exactamente los tipos de plantas (taxones) que se utilizaron durante esa combustión. Los resultados confirman lo que ya aventuramos al inicio de este estudio -y así se muestra en las recreaciones virtuales-: son fundamentalmente matorrales de la zona (leguminosas, labiadas y jaras) y se corresponden con el tipo de combustible que necesitaban los hornos de cal tradicionales y que está documentado etnográficamente. 

Corte y transporte del matojo. Imágenes etnográficas del estudio sobre los hornos de cal de Vinarós.

Estos datos confirman la hipótesis inicial de que se trata de un horno de cal y aportan la datación cronológica. Debemos tener en cuenta que la industria de los caleros no está documentada por escrito en Montesa, por lo que este estudio muestra también cómo la arqueología se puede ocupar de enriquecer el conocimiento que tenemos sobre una época, que rebasa lo que se puede encontrar en los archivos y bibliotecas. Gracias al estudio pormenorizado de esta estructura hemos desvelado una parte del pasado histórico de Montesa que había quedado olvidada por el tiempo y, además, redimimos así homenaje al trabajo de los caleros que, hace siglos, encendieron con sudor esos hornos al pie de esta población valenciana. 

Por último, quisiera que este estudio sirva también para desmentir que sólo se pueda hacer arqueología de los restos de la Antigüedad o, a lo sumo, del medievo. La "universalización" de la Arqueología va calando poco a poco en la sociedad y en los propios arqueólogos pero todavía debe ser subrayada. No importa el cuándo o el dónde se hayan depositado unos restos: desde el momento en el que se depositan pasan a formar parte del registro arqueológico. Así, un ánfora romana partida en mil pedazos a los pies de un camino es un resto arqueológico, pero también una lata de Steinburg que reposa en la cuneta de una autopista. 



lunes, 15 de abril de 2013

24. Acceder a la estratigrafía 3D de forma sencilla e interactiva

Se acerca la fecha de la entrega del TFM y tengo que avanzar más en la visualización arqueológica del Horno de Montesa gracias al motor de juego Unity. Si tanto he criticado aquellos trabajos de virtualización que se quedan solo en una bonita fotografía, no puedo ser yo quien tropiece con la misma piedra. Es por ello por lo que he ideado una aplicación gracias a la cual observar cada unidad estratigráfica en el lugar de la excavación donde fue registrada. Esto nos permite ir activando o desactivando las diferentes UEs para estudiar su posición en el lugar donde fueron halladas y así poder comprender o cuestionar su interpretación. 

Vista de la aplicación. Vemos la excavación y, a los lados, la interfaz de la aplicación.

Para ello he desarrollado un interfaz provisional con los siguientes elementos:
  • Un indicador de los controles de movimiento (W,A,S,D) en la esquina inferior izquierda para facilitar a todos los usuarios -incluso a aquellos que no estén familiarizados con este tipo de aplicaciones- la interacción con el yacimiento.
  • Una lista de UEs acompañadas cada una de su letra clave mediante la cual se activa o desactiva la visualización de la misma. 
  • Un botón "Volver al menú" que permite, pulsando sobre él, regresar al menú principal que da acceso a las diferentes escenas. 
Aquí podéis ver un vídeo explicativo sobre la aplicación:



Existen, sin embargo, algunos problemas que todavía hay que solucionar, sobre todo en lo relativo a la lentitud a la hora de movernos por el yacimiento. Pero tranquilos, estoy trabajando en ello.

Hay algunos otros elementos que me gustaría incluir en la aplicación:
  • La cartela sobre cada UE indicando el número de la misma.
  • Una segunda cámara a la que poder cambiar cuando se quiera y que permita moverse con libertad de vuelo por el yacimiento, de forma que se puedan observar desde cualquier punto las diferentes UEs.
  • La posibilidad de acceder a la ficha de cada UE haciendo click sobre ella. 
La única pega que tienen estas mejoras -sobre todo las dos últimas- es su complejidad a la hora de programar los diferentes scripts que consigan que esto funcione. La arqueología virtual cada vez es algo más multidisciplinar que necesita la unión de las capacidades profesionales y ahora mismo, la verdad, no me vendría nada mal un informático. Hasta entonces, tengo que sacarme las castañas del fuego yo solo.

Vista de la aplicación con el nivel de la UE 310, es decir, del derrumbe de parte de la estructura del horno abandonado.

Espero que esta aplicación, y sus sucesivas mejoras, nos permita acercarnos un poco más al anhelo de todo arqueólogo: no destruir por completo el registro estratigráfico que estamos excavando. Como se ha dicho muchas veces, la excavación arqueológica es como un libro que se deshace poco a poco a medida que se va leyendo y nos corresponde a los arqueólogos la tarea de recordar, apuntar y registrar, toda la información que podamos. Sin embargo, no podemos quedarnos ahí. Es nuestro deber trasladarla tanto ya interpretada y elaborada -en forma de reconstrucciones históricas textuales o visuales- como en bruto -para que otros investigadores puedan tenerla en cuenta y para que podamos acercar el verdadero trabajo del arqueólogo a toda la sociedad-.

Creo que esta aplicación camina en ese sentido: intentar mostrar la reconstrucción 3D del registro estratigráfico de forma interactiva para facilitar la comprensión de nuestras hipótesis a otros arqueólogos pero también a toda la sociedad, poniendo así en valor nuestro trabajo.

Desgraciadamente, todavía no puedo hacer abierta y accesible la aplicación -por problemas de derechos y demás- pero en cuanto pueda no dudaré en hacerlo.



lunes, 8 de abril de 2013

23. Las ideas españolas, como los jóvenes, también emigran

Estos días estoy investigando el uso de la fotogrametría para el registro gráfico y el análisis en 3D de todas las UEs de una excavación. Sorprendentemente, he llegado a la conclusión de que fue un equipo español, dirigido por el museólogo y arqueólogo Luis Caballero Zoreda, el primero que aplicó esta técnica, adelantándose a su tiempo, en las excavaciones arqueológicas de la iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo) desde 1996. 

La iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo)


Hoy en día, esta metodología la usan prestigiosos grupos de trabajo italianos, estadounidenses, alemanes, etc., obteniendo grandes resultados y reconocimiento. Los españoles, sin embargo nos hemos quedado atrasados a este respecto. 

En cierto modo, esto es parte de la idiosincrasia académica española: se plantea una idea de forma experimental y tiene más eco en el extranjero, donde acaba creciendo y dando sus frutos, que aquí en España, su lugar de nacimiento, donde resulta rechazada por las esferas académicas más conservadoras. 

Estas ideas, las que parecen más fructíferas y buscan el progreso, tienen también que hacer las maletas como los jóvenes de hoy en día, que son rechazados por un sistema que no los soporta económicamente. El problema de las ideas está aún más arraigado ya que no depende de la Crisis: las altas cátedras de la Arqueología Española, en general, llevan mucho tiempo negándose a abrir las puertas a nuevas ideas, interpretaciones y caminos, buscando únicamente que los jóvenes perpetúen los campos de investigación ya añejos y, quizás, algo agotados, de sus maestros. Sería adecuado aplicar la técnica del barbecho para que esas áreas de investigación se recuperen y puedan retomarse con fuerzas renovadas más adelante, pero hoy en día es necesario un cambio.

Algunas imágenes obtenidas con una técnica en la que fuimos pioneros y que hoy todavía es rechazada por la mayoría de las instituciones arqueológicas del país.


Hasta que la investigación arqueólogica española, y hablo de aquella que normalmente se enseña desde las Universidades, no decida permitir el cambio generacional, abriéndose a los nuevos tiempos e hipótesis, esto se va a parecer más a una insalubre charca que a un río de conocimiento. 

Las imágenes son de este otro artículo de 2011 y también tratan sobre la fotogrametría aplicada a la estratigrafía en 3D, aquel campo de investigación en el que fuimos pioneros y al que obligamos a exiliarse: 


Parece que nuestro deber es recuperarlo, ¿no?

___________

Es de justicia, así mismo, que si alguien descubre una excavación en la que se pusiera en marcha este tipo de metodología arqueológica antes de 1996, lo haga saber por respeto y reconocimiento a sus ejecutores. Yo no la he encontrado. Además, hay que tener en cuenta que las excavaciones de Caballero fueron ejemplo, más adelante, para otras como las que se llevaron a cabo en la Catedral de Vitoria, siguiendo una metodología similar.

viernes, 8 de marzo de 2013

16. La estratigrafía arqueológica en 3D

Uno de los objetivos de este proyecto es mostrar las ventajas -tanto en el campo de la divulgación como en el de la investigación- de disponer en 3D de la estratigrafía que hemos documentado al excavar un yacimiento. Para explorar todas las posibilidades que esto ofrece primero era necesario reconstruirla, y es en lo que he estado trabajando esta semana. 

Despiece estratigráfico de las distintas UEs que fueron documentadas al excavar el Horno de Montesa.

Como base he usado el modelo fotogramétrico del horno y, a partir de él, he ido modelando las distintas UEs de relleno del mismo. Todas las unidades estratigráficas y su potencia (espesor) están reconstruidas siguiendo de forma escrupulosa tanto la planimetría en AutoCad del yacimiento como las diferentes cotas de nivel recogidas en las fichas realizadas a pie de campo y las fotografías tomadas durante la excavación.

Sección estratigráfica del Horno de Montesa.
El uso combinado de toda esta documentación nos permite obtener un modelo de gran precisión métrica a partir del cual se pueden conseguir secciones de cualquier parte del modelo, imágenes de gran calidad de las diferentes fases excavadas desde cualquier punto de vista, así como tomar todas las medidas que sean necesarias. 

Vista de las distintas unidades estratigráficas que colmataron el horno. Imagen tomada desde una perspectiva imposible de obtener en la realidad por encontrarse bajo tierra.

La superficie de cada una de las unidades estratigráficas, sin embargo, podría estar reflejada aún con mayor precisión si se hubieran tomado suficientes imágenes de cada una de ellas como para hacer un levantamiento fotogramétrico individual de cada UE. Este uso de la fotogrametría para registrar cada UE, sin embargo, todavía no se ha generalizado pese a las impresionantes posibilidades que ofrece, a su sencillez de aplicación y a lo económico que es el proceso (que puede ser completamente gratuito). 

Algunas de las unidades estratigráficas tenían su propia ortofoto que he podido incluir en Blender para dibujar sobre ella los distintos elementos. 
Proceso de dibujo en detalle de otra de las unidades estratigráficas. 

Las posibilidades de disponer de este entramado estratigráfico totalmente reconstruido en 3D son innumerables y se irán desvelando poco a poco, entre ellas el realizar vídeos que reconstruyan el proceso de abandono del horno y de la formación de la estratigrafía. Así mismo, este modelo sirve de base para reconstruir fielmente las distintas fases o periodos de uso y abandono del Horno de Montesa, y permite realizar ortofotos métricamente perfectas de cada una de las fases:

Ortofoto de una de las fases de abandono del Horno de Montesa. 

Poco a poco, va creciendo el proyecto y los resultados se hacen cada vez más visibles. Dentro de poco más. 




jueves, 28 de febrero de 2013

jueves, febrero 28, 2013 - , No comments

15. Problemas virtualizando el Patrimonio: ¿Vista en perspectiva o vista ortográfica?

Le he dado muchas vueltas al título porque parece que empiezo a hablar en chino, pero tranquilos, respirad, no hay miedo. Soy consciente de que si empiezo ya con tecnicismos en el título voy a convertir este blog en un páramo inaccesible. Pero no me ha quedado otra salida: ¿Qué diablos son y qué diferencia hay entre la vista en perspectiva o la vista ortográfica y por qué nos pueden traer por el camino de la amargura?

Ambas son dos modos distintos de visualizar un objeto en tres dimensiones, sin embargo, tienen algunas diferencias fundamentales:

  • Vista en perspectiva: usa varios puntos de fuga y se caracteriza por deformar los objetos según la distancia a la que se encuentren, es decir, los objetos más lejanos aparecerán más pequeños. 
  • Vista ortográfica: no usa puntos de fuga sino líneas paralelas que nunca convergirán entre sí. Los objetos aparecen siempre con su tamaño real, se encuentren a la distancia a la que se encuentren del espectador. 

Fig.1. En estas dos imágenes, los cubos representados son exactamente iguales. Sin embargo, la de arriba (a) es una visualización en modo de perspectiva mientras que la de abajo (b) está en modo ortográfico. 

Ahora bien, ¿qué ocurre si usamos ambos modos para visualizar una estructura arqueológica desde una vista cenital, es decir, como si quisiéramos plasmarlo en un plano? Aquí lo tenéis (y, cómo no, uso el modelo del horno como ejemplo):

Fig.2. Dos vistas, desde el mismo ángulo pero en distinto modo, del Horno de Montesa: a) vista en perspectiva; b) vista ortográfica.


Por favor, vuelve a la imagen que reposa sobre estas líneas y obsérvala detenidamente, busca las 7 diferencias, que las has pasado por alto demasiado rápido. 

Bien, ahora sí. Como habrás podido observar, el fondo del horno aparece mucho más pequeño en la vista de perspectiva al encontrarse más alejado, mientras que en la vista ortográfica lo vemos sin ningún tipo de deformación, con sus medidas exactas. Estamos aquí (Fig.2b) ante una ortofoto que nos permitiría tomar medidas reales sobre el papel -algo que no se puede hacer en una foto normal-.

¿Qué problemas puede acarrear, para el trabajo arqueológico, el uso de un modo de visualización equivocado? 

Pues, por ejemplo, si queremos obtener la vista naturalista de una reconstrucción virtual no debemos usar el modo ortográfico ya que nos vendrá bien la presencia de perspectiva para que el resultado sea más realista y que nuestro ojo sea capaz de captar lo que está más lejos y lo que no. 

Más peligroso, sin embargo, es usar el modo de perspectiva a la hora de realizar planos: esto hará que en nuestro documento gráfico no estén representados los objetos con sus medidas reales sino deformadas, por lo que una de las finalidades de un plano arqueológico -la de realizar medidas en él- queda invalidada por completo. 

Fig.2. Aquí tenéis un ejemplo de cómo sería la planimetría del Horno de Montesa si se realizara a partir de  la imagen de nuestro modelo representada en el modo de perspectiva. ¡Comprobadlo volviendo a mirar la Figura 2!

Si nos encontráramos con la planimetría del horno realizada sobre una imagen en perspectiva, ¿estaría todo perdido? ¿no podemos solucionar el error? ¿estaríamos abocados a realizar de forma errónea la virtualización de las distintas unidades estratigráficas? Ni mucho menos: habiendo detectado el error, y mediante la comparación de los modelos en los diferentes modos (Fig.2) podemos saber dónde se encontraba exactamente cada UE de relleno de nuestro horno. Acarrea dificultades y algunos quebraderos de cabeza, pero se puede solventar el error. 

Sin embargo,para que todo sea completamente correcto,  a la hora de hacer planos y dibujos arqueológicos es imprescindible usar la vista ortográfica ya que así estaremos asegurando la fiabilidad métrica de nuestro dibujo. 


lunes, 18 de febrero de 2013

14. Virtualizando una excavación arqueológica

¿Por donde debemos empezar a la hora de pasar del papel bidimensional a la pantalla en tres dimensiones? ¿Una virtualización consiste solamente en poder dar vueltas como tontos en torno a un objeto en 3D? ¿Cual es el fin de la virtualización a parte de la recreación visual? ¿Cómo va a ayudar al crecimiento de nuestro conocimiento histórico -que es, al fin y al cabo, lo que buscamos los historiadores-? Todas estas preguntas y muchas más revolotean por la cabeza a la hora de sentarse a dar forma a un proyecto de estas características.

Vista de la excavación donde fue hallado el Horno de Montesa (derecha). 

Lo que he tenido en cuenta desde el principio, tal y como comenté en la entrada anterior, es la planimetría de la excavación en AutoCad, que importé a Blender y usé en todo momento como guía para la creación, tanto del terreno como de las diferentes unidades estratigráficas -en este caso son la mayoría negativas, es decir, silos excavados en el suelo y pequeños orificios rectangulares para la plantación de vides-.

La apariencia final, eso sí, ha estado muy condicionada por las imágenes de las que dispongo en las que se puede ver el estado de la excavación:

Una de las fotografías realizadas por GLOBAL S.L. durante la ejecución de los trabajos.
Perspectiva similar en el modelo 3D.

La posibilidad de visitar la excavación desde nuestros ordenadores, sin embargo, sólo se hace interesante si esta nos aporta algo más:

- Observar y profundizar en el material utilizado por los arqueólogos en una excavación de estas características así como entender el trabajo diario en el campo. Aquí viene la parte difícil del asunto: la programación. Ya estoy haciendo pruebas para recibir información adicional al acercarnos a un objeto, por ejemplo, a la estación total, y así saber qué es, para qué sirve, cómo se usa, etc. Otro paso será la animación de personajes para que aparezcan trabajando en el campo, andando de aquí para allá, hablando entre ellos...

- Poder "viajar" de una época a otra, observando ese mismo espacio en los distintos periodos que fueron individualizados durante las excavaciones y mediante el trabajo arqueológico posterior. Se podrían así explicar cómo eran los silos y para qué se utilizaban, por ejemplo. En cuanto al propio horno, se podría observar su construcción y su uso, así como establecerlo en un espacio determinado que ya conocemos previamente gracias al modelo 3D de la excavación arqueológica.

El modelo fotogramétrico del horno, con texturas provisionales, incluido en la escena.


- Proporcionar acceso desde el modelo a las diferentes fichas de unidades estratigráficas, así como a los diagramas de Harris (que explican las relaciones entre unas UEs y otras) y a las propias secciones estratigráficas. Este último punto es en el que voy a poner más atención próximamente para realizar la virtualización de todas las unidades estratigráficas que fueron colmatando el horno hasta su hallazgo hace unos años.

Y aquí os dejo con un vídeo en el que podéis ver el resultado en movimiento:




martes, 12 de febrero de 2013

martes, febrero 12, 2013 - , No comments

13. Primeras pruebas con Unity y comienzo del estudio planimétrico

Como muchos habéis podido ver estos días en Facebook o Twitter, mi ordenador está últimamente que hecha humo, tengo el escritorio hecho un desastre y varios programas discutiendo a voces con la RAM durante horas. Como ya adelanté en la entrada anterior, estoy comenzando a trastear con el motor de juego Unity, que utilizaré en la realización de una aplicación informática sobre el Horno de Montesa. La idea es hacer accesible el horno tanto durante su excavación como en la época en la que estuvo en uso (todavía indeterminada), y quizás también en las épocas de abandono; procurando que todo ello sea interactivo y enseñe qué diablos se excavó allí pero también cual es el trabajo del arqueólogo. Pretendo hacer accesible de forma sencilla, funcional y rigurosa, la estratigrafía que se formó a lo largo de los siglos sobre los restos del antiguo horno. Aquí os dejo un vídeo de la versión 0.16 de la beta (muy beta): 





Lo que tengo muy claro es que no puede tratarse solamente de un insípido paseo entre objetos tridimensionales que no signifiquen nada. En muchas ocasiones las virtualizaciones del Patrimonio pecan de una tremenda fascinación por los primeros resultados, que confunden con los últimos. Desde el principio debemos ser meridianos en este aspecto: si la visita virtual no te aporta de verdad información crítica, rigurosa, relevante, y si no lo hace de una forma sencilla y accesible -mediante explicaciones en audio, ventanas emergentes, vídeos, juegos, etc.- no sirve para nada. Otra cosa es que, después de cumplir esos requisitos, debamos aportar una visualización de calidad, realista, inmersiva. Este es otro punto muy importante, gran defecto de la mayoría de las aplicaciones de Patrimonio: sin ello la virtualización se torna extraña, ajena al individuo, y automáticamente causa repulsión.

Una de las capturas de pantalla de la visita virtual, donde se puede ver la estación total que se usa para georreferenciar las unidades estratigráficas. 


Dicho esto, y antes de nada, el primer paso para comenzar a esculpir los modelos tridimensionales en Blender es importar la planimetría de la excavación -que me facilitaron los arqueólogos de Global S.L.- para comenzar a trabajar a partir de ella. Así mismo, he incluido el modelo tridimensional del horno en el punto exacto del yacimiento. Ahora, gracias a esta información, puedo comenzar a recrear el entorno del yacimiento que más adelante incluiré en Unity. El yacimiento estará, así mismo, situado dentro de un modelo georreferenciado de las hectáreas circundantes realizado mediante los mapas oficiales de altitud obtenidos mediante LIDAR. 

Pantallazo al proyecto de Blender donde se puede observar el modelo 3D del horno (en blanco) y la planimetría de la excavación importada desde AutoCad (en naranja). 
Un detalle de la planimetría y el modelo tridimensional del horno desde la vista ortogonal de Blender. Las curvas de nivel me van a servir también para recrear el terreno original.

Es importante hacer hincapié en la importancia que tiene el correcto uso de datos espaciales extraídos de las planimetrías de AutoCad ya que van a ser ellos los que perpetúen las proporciones y medidas de nuestro yacimiento. Todos los datos espaciales que nos aporta la planimetría serán cotejados con las correspondientes fichas de unidades estratigráficas para intentar explicar qué diablos pasó allí a lo largo de la Historia. Este estudio arqueológico será el que verdaderamente se plasme posteriormente en la virtualización.

Esto avanza viento en popa, señores. Corto y cierro.


miércoles, 23 de enero de 2013

miércoles, enero 23, 2013 - , 8 comments

11. Escáner 3D vs. Fotogrametría: ¿la eterna batalla?

Para la realización de esta investigación, tengo la suerte de contar con el modelo tridimensional del horno realizado por los profesionales de Global S.L. mediante el uso de un escáner láser 3D. Pese a que la precisión de esta técnica es sub-centimétrica (te toma los puntos de una estructura u objeto a una distancia inferior a un centímetro), el modelo generado ocupa muchísimo espacio y se hace muy complicado trabajar con él debido a la cantidad de información geométrica que incluye.

Sin embargo, existe otra forma de convertir los objetos arqueológicos, que el tiempo ha escondido durante siglos bajo estratos de tierra, en objetos tridimensionales que campen por nuestros PCs: la fotogrametría. 

Modelo 3D del Horno de Montesa realizado mediante fotogrametría.

La fotogrametría se basa en un grupo de imágenes en 2D para crear un modelo 3D. ¿Cómo lo consigue? Calculando mediante algoritmos matemáticos la posición exacta de cada cámara en el momento en el que fue tomada cada imagen y relacionando puntos similares en cada una de las ellas. 

Así pues, y contando con las imágenes arqueológicas que los muchachos de Global S.L. me entregaron amablemente, me planteé procesarlas con software fotogramétrico para obtener un modelo 3D más ligero y, algo muy importante, texturizado con alta calidad fotográfica -el escáner láser toma el color de los puntos y fotografías de baja calidad, que no consiguen esta textura-.

Los software de fotogrametría detectan dónde se encontraba cada cámara (en azul) cuando se tomo cada foto.

Mediante el uso de PhotoScan -cuya versión de prueba se puede descargar aquí, y se puede pedir licencia de 3 meses-, he convertido 14 fotografías en un modelo tridimensional. La nube de puntos generada se compone de 82023 puntos y el objeto de 144279 caras triangulares, y la textura es de alta resolución. Una vez creado el modelo lo puedo escalar con facilidad ya que el jalón está presente en las imágenes y se ha reconstruido también en el modelo.

Antes de nada debo decir que existen unas estrategias determinadas de calibrado de cámara y de toma de las imágenes que deben ser tenidas en cuenta para asegurar un buen resultado de la fotogrametría. Los distintos software, sin embargo, cada vez son más precisos y generan con facilidad modelos pese a que se "rompan" algunas de las leyes de la fotogrametría a la hora de tomar las imágenes. Eso es lo que necesariamente me he visto obligado a hacer, ya que la estructura está ya bajo tierra, arrasada por las obras del AVE, y sólo dispongo de unas fotos que no están pensadas para hacer fotogrametría y que, a priori, podrían considerarse no válidas -incluso resultan molestas en la textura final, debido a la presencia de zonas de sol y sombra, por ejemplo-,

El resultado, sin embargo, es sorprendente:

En la imagen se puede observar cómo la precisión del objeto creado mediante fotogrametría no dista de aquel creado mediante escáner láser 3D.

Al disponer de dos modelados del mismo objeto realizados con técnicas diferentes, uno mediante escaneado láser 3D y otro mediante fotogrametría, puedo comparar la precisión del que sería más susceptible de duda: aquel que ha sido realizado mediante fotogrametría con fotos que no están pensadas para ello. 

Como se puede observar, sin embargo, no existe una gran diferencia entre ambos modelos, siendo perfectamente válido para llevar a cabo un correcto estudio arqueológico el modelo obtenido mediante fotogrametría. 

a) Ortofoto del modelo obtenido mediante escáner láser 3D; b) Ortofoto del modelo obtenido mediante fotogrametría.

Detalle del mallado de ambos objetos. a) Mallado del modelo realizado con el escáner láser 3D.; b) Mallado del modelo realizado mediante fotogrametría.

Pese a que los modelos obtenidos con escáner láser nos pueden aportar una precisión mayor -milimétrica, en ocasiones-, los arqueólogos nos debemos preguntar si de verdad es necesario pagar el precio de tal precisión: tener que trabajar con un complicado modelo terriblemente pesado, tener que texturizarlo de forma más manual, mediante una ortofoto o texturas artificiales... y el propio precio (€€€) del escáner láser 3D que, pese a que en los últimos años cada vez son más asequibles, todavía no están al alcance de todos.

Quizás esta batalla entre diferentes técnicas deje de ser eterna y, en no demasiado tiempo, la fotogrametría usurpe el trono del escáner láser 3D...



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Modelo 3D realizado mediante escaner láser:  todos los derechos reservados a la empresa Global S.L.


miércoles, 16 de enero de 2013

miércoles, enero 16, 2013 - No comments

10. Con los datos arqueológicos sobre la mesa

Hace pocos días, la empresa Global S.L. me entregó toda la documentación arqueológica en torno al horno de Montesa: desde las hojas de UEs (¡Unidades Estratigráficas!) hasta el escaneado láser de la estructura. Esta es la información "en bruto" que debe ser tenida en cuenta a la hora de estudiar la estructura y así llegar a determinar realmente de qué demonios se trata. 

Yo ya disponía de algunas fotografías de gran calidad sobre el horno y gracias a ellas pude comprobar que existen muchas posibilidades de que se trate de... [...y, de nuevo, debo guardar silencio...], como ya escribí en una página anterior. Pese a todo, hace poco me dijeron que también puede tratarse de un horno... [...no puedo...].

Una de los objetivos de este estudio es demostrar las posibilidades de los métodos y técnicas de la Arqueología Virtual y es por ello por lo que cuento con el modelo 3D que se llevó a cabo durante el proceso de excavación gracias a un escaneado láser. Como se puede observar en la siguiente captura de pantalla, con programas como Meshlab es posible tomar medidas dentro del propio modelo (que está escalado), lo que ya nos proporciona una información geométrica mucho más completa de la que podríamos obtener mediante el dibujo arqueológico tradicional. En la imagen podéis ver la toma de medida de la anchura de la boca del horno (4,13 m):

Cargando el modelo 3D del horno en Meshlab podemos tomar todas las medidas que consideremos oportunas. 

Junto con esta información, se encuentran las "hojas de estructura" y las "hojas de UEs" que rellenaron a lo largo del tiempo la cámara de combustión del horno. También dispongo de la planimetría en formato .cad para poder situar a la perfección en el espacio esta estructura de combustión, así como para relacionarla con el resto del contexto arqueológico. Así mismo, tengo el inventario de material cerámico hallado en las unidades estratigráficas de la estructura que, pese a que no es muy numeroso, nos dará alguna información. 

¿Cual es el próximo paso? Probablemente estudiar la disposición de las UEs para poder descubrir qué ocurrió con el horno, por qué se abandono, cuándo y cómo. 

Las hojas de UEs listas para ser analizadas.


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Imágenes| Modelo del Horno de Montesa: todos los derechos reservados a Global S.L.

viernes, 11 de enero de 2013

9. Creando una base de datos de modelos 3D con Filemaker.

El siguiente paso, a la espera de que reciba toda la documentación necesaria para continuar con la investigación puramente arqueológica del horno y antes de realizar más modelos 3D, es la creación de una base de datos en la que quede recopilada de forma clara y completa toda la información necesaria sobre los modelos tridimensionales realizados. Para ello he elegido un programa muy versátil e intuitivo llamado Filemaker -si es que no lo conocéis, ¡apuntadlo!- cuya versión de prueba podéis descargar aquí.

El proceso de trabajo con modelos tridimensionales conlleva el uso de una cantidad de información ingente, por lo que se hace imprescindible tener claro cómo va a estar todo organizado para así permitir a otros investigadores -¡o a nosotros mismos en el futuro!- acceder a estos datos sin dificultad. 

Ejemplo de ficha realizada para la base de datos. [Perdonad la información que todavía no puede ser desvelada...]


En ella debemos poner especial atención en la bibliografía utilizada, y que no nos haría falta si estuviésemos realizando simplemente una recreación artística. De lo que se tiene que ocupar la Arqueología Virtual es de llevar a cabo una recreación histórica formada por muchas reconstrucciones arqueológicas y alimentada con las hipótesis más plausibles. Sólo un escrupuloso trabajo de documentación justificará nuestra investigación. 

En la ficha incluiremos también una imagen texturizada que nos permita reconocer al momento el objeto al que se refiere. Así mismo, y como se puede ver más arriba en el ejemplo, he abierto dos campos para el registro de los archivos que componen el modelo: en uno de ellos se escribirá la relación de archivos existentes y en otro se colocará el .rar que los incluye. Esto es necesario para no traspapelar la información y para que resulte más accesible a cualquiera que quiera utilizarla posteriormente.

Aquí podéis ver el contenido de uno de los archivos comprimidos .rar, en concreto del que se ocupa de la información del "Mazo del [...]":

Contenido de "mazo.rar", con toda la información sobre el modelo del mazo del calero.

Toda la información debe estar cuidadosamente ordenada en una carpeta de tu proyecto, en  mi caso, todos estos archivos se encuentran en el directorio "/Modelos_3D". 

Es muy importante que todas las fichas de modelo 3D de nuestra base de datos en Filemaker contengan los mismos archivos, es decir, las imágenes de las texturas, la plantilla a partir de la que hemos llevado a cabo el modelo, la imagen del resultado final y los modelos 3D en .obj/.mtl y .blender.

Utilizando este sistema para organizar todos los modelos tridimensionales que realicemos -desde la más pequeña piedra a la columna más impresionante- garantizaremos una precisión histórica de alto nivel y la posibilidad de que otros investigadores accedan con facilidad a la documentación que hemos creado.


P.D.: El ejemplo de ficha es simplemente un primer borrador que puede verse modificado sin problema si encuentro otros campos que considere necesario incluir. 


lunes, 24 de diciembre de 2012

lunes, diciembre 24, 2012 - , No comments

7. Empezando a modelar: el mazo del [...]

Aunque todavía siguen en curso las tareas de documentación, de investigación histórica y arqueológica, no he podido resistirme a comenzar a dar vida a los elementos que compondrán la recreación virtual. Para ello he querido comenzar con algo muy sencillo: el mazo o mall [...¿para qué se utilizará un mazo en un horno? pronto se desvelará...]. 

Sencilla recreación del mall del calero a partir de unas fotografías antiguas.


Las recreaciones virtuales precisan también de una documentación: ¡No consiste en inventar de forma desenfrenada!, cada detalle debe ser históricamente correcto. Es la "rigurosidad histórica" de la que nos habla la Carta de Sevilla sobre los Principios Internacionales de Arqueología Virtual: 

"La rigurosidad histórica de cualquier visualización asistida por ordenador del pasado dependerá tanto de la rigurosidad con la que se haya realizado la investigación arqueológica previa como de la rigurosidad con la que se use esa información para la creación del modelo virtual."

[...Esta parte se ha quemado, estamos intentando reconstruirla...] me he basado en bibliografía especializada sobre el trabajo de... [...de nuevo: fuego.]

Herramientas preindustriales que quizás se usaron en el horno. Collegi Oficial d'Aparelladors i Arquitectes Tècnics de Barcelona.

[...] Es aquí donde se encuentra la imagen del mall que he usado para realizar esta reconstrucción. 

He utilizado el programa Blender en su versión 2.63 y sobre la imagen del mall he modelado la pieza. Al ser una imagen en blanco y negro, las texturas las he obtenido de la red de redes y son meramente orientativas. 

Modelado del mall sobre la imagen etnográfica del tipo de martillo usado por los caleros.

Este modelo se puede exportar posteriormente como .obj e incluirse en la recreación virtual del horno de cal, pero eso ya es otra historia....





viernes, 21 de diciembre de 2012

viernes, diciembre 21, 2012 - No comments

6. ¿Qué dijeron los autores clásicos sobre los hornos de [...]?

Una vez comprendido que lo más probable es que el horno de Montesa sea [...parte cautelarmente oculta, estad atentos, se desvelará...] es sensato echar un vistazo a lo que los autores griegos y romanos decían de... [...]

"¡Pero si no sabes si es un horno romano o de cuándo demonios es!", me gritaréis con fuerza desde delante de vuestro PC. Y tenéis toda la razón. Sin embargo, hay una cosa sí sabemos: el horno debe ser anterior a la Baja Edad Media (siglos XIII-XV), pues se han encontrado restos cerámicos de esa época -¡cacharros rotos!- en uno de los niveles de abandono del interior del horno. La ausencia de textos sobre este tipo de hornos en la Edad Media -¡aunque igual me encuentro con alguno, quién sabe!-, hace que debamos recurrir a lo que quedó escrito sobre ellos en la Antigüedad, fundamentalmente por los romanos, a los que tanto nos gusta copiar.

[...aquí hay párrafos que he debido perder por el camino...]

Catón el Viejo nunca tuvo cara de buenos amigos...

Sin embargo, la información más completa e interesante sobre los hornos [...] nos la da Catón el Viejo. Os recomiendo que os imaginéis al carroza de Catón como le veis más arriba , mientras os espeta a dos palmos de la cara la siguiente parrafada:

"Debéis construir el dichoso horno con una anchura de X pies (unos diez metros) y una altura de XX pies (unos 6 metros), y así, poco a poco, reducir la anchura en la parte alta hasta dejarla en unos III pies. ¡Cof, cof, cof! ¡Por Júpiter y Jano, cof, atiéndame o me marcho con lo puesto! Si cocéis con una sola boca (puerta del horno) tendréis que hacer una gran cavidad ahí, sí, en el suelo arcilloso, que sea suficiente para contener las cenizas y que no se las deba sacar durante la cocción, y ¡por los Doce Dioses! ¡Cof, cof! construid con mucho cuidado el horno de forma que el fondo, excavado en el suelo, os ocupe la mayor extensión de la cámara. (...)  Y no os olvidéis nunca, cof, tened cuidado, infame provinciano, de que el fuego no se apague nunca, ¡ni de día ni de noche! ¡Cof, cof! Cargad siempre el horno con [...interferencias...] Que las paredes de vuestro horno sean verticales, por los Dioses, e intentad que los vientos no toquen jamás las entrañas de vuestro horno. Y, si sois tan patoso como para hacer el horno con agujeros por aquí y !Cof, cof!, por allá, procurad cubrirlos con malta antes de que se os desastre la producción y sólo consigáis perder el tiempo, ¡que las llamas y el humo sólo vean la luz de Helios por el orificio superior! Chico, anda, cógete esa tegula y apunta, cof, cof, ejem... : cuando las piedras de arriba estén cocidas, todo el conjunto lo estará, y las piedras de abajo se derrumbarán, saliendo menos humo por arriba. A ver si todo esto os sirve de algo, maldición..."

Obviamente, mi "traducción" es libre no, lo siguiente. Exigencias del guión, digamos. Pero no os llevéis las manos a la cabeza: la información, en esencia, está bien recogida -¡no se os ocurra, eso sí, copiarla en ningún lado ni usarla como buena, que os conozco!-.

Por último: ¡Ojo! Debemos tener mucho cuidado a la hora de interpretar la información extraída de los autores clásicos: leer diferentes traducciones y, si es posible, intentar traducir -¡o engañar a algún amigo más listo que tú para que lo haga!- el texto original en latín o griego. ¡Si no, es muy probable que estemos metiendo la pata hasta el fondo!

P.D.: Aquí tenéis... [...estaba el texto original de Catón pero he tenido que quitarlo para no desvelar más de la cuenta...]

miércoles, 19 de diciembre de 2012

miércoles, diciembre 19, 2012 - , 2 comments

5. Primer gran paso en la investigación: ¿Qué se cocía en el horno?

Tengo que reconocer que todo era bastante desesperanzador: "Es un horno muy extraño y está en pésimo estado de conservación, es casi imposible que encuentres paralelos", decían unos; "Tenemos que esperar a las pruebas de radiocarbono para datar la estructura. Hasta entonces: nada.", decían otros. Ante este panorama, ¿cómo continuar investigando? ¿Debía quedarme sentado a verlas venir, como quien dice?

Era hora de aplicar un método made in me que en otras ocasiones ya me había dado resultado. ¡Apuntad! Consiste en dar vueltas por la red de redes, buscando noticias, textos, artículos, libros, etc., en los que ir revisando cientos de imágenes que puedan interesarte. ¿En qué formatos? En .html, .pdf, .doc, .loquetesalgadeahímismo,... La cuestión es liarte la manta a la cabeza y ver cuantas más, mejor. Es clave intentar observar sólo las imágenes y los titulares "más gordos": posteriormente, eso nos ahorrará mucho tiempo y nos permitirá discriminar entre qué leer y qué no. En realidad, se trata de otra de las muchas cosas que le debo a la carrera de Historia del Arte, a lo largo de la cual he tenido que trabajar continuamente con imágenes y, te pongas como te pongas, la jodida te pone una pistola en la cabeza para que desarrolles ampliamente la capacidad de observar diferencias y similitudes gráficas entre ejemplos muy similares.

Pues bien, ahí me teníais, una tarde de resaca post despedida de soltero (¡No, no! ¡No me habléis de bodas! ¡Es que se iba por siempre mi compañero de piso que, técnicamente, estaba soltero!), dando vueltas a golpe de clic por Google: "hornos romanos", "horno antiguo", "hornos de cerámica medievales", "horno edad media cerámica", "forn romà"...

Un horno hallado hace poco en Moixent que es sorprendentemente parecido al de Montesa...

¡Y zas! Tras ver montones de imágenes de hornos de todo tipo y época, comencé a percatarme de...  [...Esta parte del texto está oculta, de momento...]  

Jaume Coll consideró que lo que proponía era "lo más lógico" y, además, me dio una lista de detalles sobre mi horno que le cuadraban mucho más con esta interpretación:

Lo que todavía no podemos decir es si es un horno íbero, romano o del siglo XVIII -para ello hace falta continuar más profundamente con la investigación y esperar a los análisis de carbono 14 que puedan datar los restos de carbón recogidos-. Pero lo que sí creo que puedo decir, a día de hoy, es que he descubierto que [...de nuevo, tengo que guardar silencio en este sentido...]



Imágenes: El forn de Moixent


domingo, 16 de diciembre de 2012

domingo, diciembre 16, 2012 - , No comments

4. La línea de ferrocarril del s. XIX

No sabemos, todavía, en qué época se construyó el horno pero sí podemos acercarnos a muchas de las vidas que tuvo a lo largo de la Historia hasta quedar completamente enterrado por el tiempo. Una de ellas tuvo lugar allá por el siglo XIX, en un País Valencià que daba sus primeros pasos en la incipiente industrialización, pero que aún estaba basado plenamente en la agricultura -¿turismo? ¿qué es el turismo?- y carente de ningún sistema de infraestructuras de comunicación.

Locomotora llegando a la estación de Valencia. Fotografía de la primera mitad del s. XX.


El 1 de Noviembre de 1858 se inauguraba, en blanco y negro, el tramo de ferrocarril entre Alcudia de Crespins y Moixent que formaría parte del gran proyecto para hacer llegar las primeras locomotoras "de la Corte al Mediterráneo". ¡Qué empaque tenían las expresiones ochocentescas! Pero no nos imaginemos los trenes llenos de turistas madrileños: todavía faltaban varias décadas para que eso del veraneo se pusiera de moda. Eran felices sin Georgie Dann. La idea era unir el pujante puerto del Grau de Valencia con las tierras del interior e incentivar así el comercio valenciano.

¿Qué pinta en todo esto el horno de Montesa? Pues bien, según ha sugerido la excavación arqueológica, durante el siglo XIX se levantó una suerte de caseta o cobertizo aprovechando las ruinas del antiguo horno. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque quien fuera que hiciera aquello se dejó por allí cachos de platos, ollas y vasos, que se han podido datar. Vamos, parece se dieron más de una comida -decir festín sería faltar a la verdad-, y que se les rompió parte de la pobre vajilla o que la tiraron directamente, quién sabe. Los arqueólogos Fernando Cotino y María Clausi relacionaron de forma inteligente este cobertizo con las obras ferroviarias inauguradas en 1858. ¿Fue quizás una caseta donde guardar las carretillas, las palas y demás?

A la hora de realizar el estudio del horno, que sus ruinas fueran usadas en el proceso de construcción de una vía de tren del siglo XIX es verdaderamente interesante y nos puede ayudar a entender mejor la vida de estos trabajadores. Aquí os dejo algunas fotos de los que también serán protagonistas de este proyecto: obreros de pelo en pecho, constructores de vías que en muchos casos trabajaban ayudados por sus chiquejos. Eran otros tiempos. Las herramientas que se observan en estas fotos -pese a que se trata de negativos tomados durante la II República- nos pueden servir a la hora de realizar la recreación virtual del horno en el siglo XIX, ya que esta tecnología no cambió en 70 años.

Picos, sierras, carretillas... ¡Cuánta información hay en esta foto!

De sol a sol. 


Imágenes y más información: Foro Gefrema; Ferrocarriles de España (1) y (2).


jueves, 13 de diciembre de 2012

jueves, diciembre 13, 2012 - No comments

3. Hablando con Jaume Coll.

Es muy importante que tengamos en cuenta una cosa desde el principio: la tecnología y sus métodos son sólo una herramienta y no un fin. El objetivo de nuestra investigación debe ser arqueológico: proporcionar conocimientos históricos a partir de los restos materiales que salen a la luz mediante una minuciosa excavación.

La excavación arqueológica en Montesa (Valencia) fue llevada a cabo entre enero y junio de 2012 ante el inminente paso del AVE por el valle del río Canyoles. El equipo de Global Mediterránea se ocupó con dedicación de la correcta documentación in situ de los materiales y las estructuras -entre las que se encuentra el horno que estoy estudiando-. 

Dibujo "digital" de los restos del horno de Quintaret. Vista norte-sur desde una posición elevada.

Siendo así, el siguiente paso que me toca dar a mí es el de la documentación e investigación histórico-arqueológica de este horno, estudiando su tipología, sus paralelos, las distintas posibilidades de datación, etc.

Esta gran estructura de cocción se presupone romana, pero la falta de material cerámico en los estratos que podrían haber datado su fecha de construcción y uso hace que sea imposible saberlo con seguridad -al menos antes de tener los resultados de las pruebas de datación del carbón presente en la base del mismo-. ¿Cómo se mete mano a algo como esto? Necesitaba algún sitio por donde empezar.

Entre email y email, la doctora Oreto me indicó el punto de partida: un artículo sobre las tipologías de hornos de la Comunidad Valenciana escrito por el Dr. Jaume Coll, director del Museo Nacional de Cerámica. Por suerte, este "león" de la Arqueología nos daba clase aquellos días en el Máster, así que acudí a él directamente.

El Dr. Jaume Coll en la excavación que dirige en Manises, centro cerámico donde los haya. 


Jaume Coll es una biblioteca andante. Desde los detalles de la cerámica estannífera andalusí a la tipología de los hornos dragón de la China Ming, da la impresión de que todo el conocimiento que está hecho de arcilla se encuentra dentro de la cabeza de este gran investigador. Con una humildad y una presteza inusitadas para gente de este caché, se prestó rápidamente a ayudarme y a darme su sincera opinión sobre aquel horno que le estaba presentando en la pantalla de mi portátil. 

"Si es un horno romano, es un horno muy extraño. Los hornos romanos generalmente no se alimentan en vertical, sino en horizontal, encontrándose la puerta de la caldera en la base de la misma." Como una metralleta, comenzó a darme datos e indicaciones sobre las posibilidades que rodeaban los restos que yo le presentaba. "¿Cuatro metros? Es un horno inmenso, no puede ser que la parrilla se apoye directamente sobre ese saliente ¿Sin pilares de sujeción ni nada? Eso no puede ser, se vendría abajo." Me habló de que quizás existieran algunos arcos de ladrillo y que estos, probablemente, fueran desmantelados para usar aquellos materiales en otra parte; del pésimo estado de conservación en el que se encontraban los restos; de la dificultad para encontrar paralelos fiables... En definitiva, según él "puede ser un horno desde tardoantiguo a dieciochesco; es un modelo que se ha mantenido a lo largo del tiempo". 

¿Cómo descubriremos a qué época pertenece realmente? ¿Nos aportarán datos concluyentes los análisis del material orgánico calcinado que se encontró en la base del horno?


Imágenes| Manises Online