lunes, 8 de abril de 2013

23. Las ideas españolas, como los jóvenes, también emigran

Estos días estoy investigando el uso de la fotogrametría para el registro gráfico y el análisis en 3D de todas las UEs de una excavación. Sorprendentemente, he llegado a la conclusión de que fue un equipo español, dirigido por el museólogo y arqueólogo Luis Caballero Zoreda, el primero que aplicó esta técnica, adelantándose a su tiempo, en las excavaciones arqueológicas de la iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo) desde 1996

La iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo)


Hoy en día, esta metodología la usan prestigiosos grupos de trabajo italianos, estadounidenses, alemanes, etc., obteniendo grandes resultados y reconocimiento. Los españoles, sin embargo nos hemos quedado atrasados a este respecto. 

En cierto modo, esto es parte de la idiosincrasia académica española: se plantea una idea de forma experimental y tiene más eco en el extranjero, donde acaba creciendo y dando sus frutos, que aquí en España, su lugar de nacimiento, donde resulta rechazada por las esferas académicas más conservadoras. 

Estas ideas, las que parecen más fructíferas y buscan el progreso, tienen también que hacer las maletas como los jóvenes de hoy en día, que son rechazados por un sistema que no los soporta económicamente. El problema de las ideas está aún más arraigado ya que no depende de la Crisis: las altas cátedras de la Arqueología Española, en general, llevan mucho tiempo negándose a abrir las puertas a nuevas ideas, interpretaciones y caminos, buscando únicamente que los jóvenes perpetúen los campos de investigación ya añejos y, quizás, algo agotados, de sus maestros. Sería adecuado aplicar la técnica del barbecho para que esas áreas de investigación se recuperen y puedan retomarse con fuerzas renovadas más adelante, pero hoy en día es necesario un cambio.

Algunas imágenes obtenidas con una técnica en la que fuimos pioneros y que hoy todavía es rechazada por la mayoría de las instituciones arqueológicas del país.


Hasta que la investigación arqueólogica española, y hablo de aquella que normalmente se enseña desde las Universidades, no decida permitir el cambio generacional, abriéndose a los nuevos tiempos e hipótesis, esto se va a parecer más a una insalubre charca que a un río de conocimiento. 

Las imágenes son de este otro artículo de 2011 y también tratan sobre la fotogrametría aplicada a la estratigrafía en 3D, aquel campo de investigación en el que fuimos pioneros y al que obligamos a exiliarse


Parece que nuestro deber es recuperarlo, ¿no?

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Es de justicia, así mismo, que si alguien descubre una excavación en la que se pusiera en marcha este tipo de metodología arqueológica antes de 1996, lo haga saber por respeto y reconocimiento a sus ejecutores. Yo no la he encontrado. Además, hay que tener en cuenta que las excavaciones de Caballero fueron ejemplo, más adelante, para otras como las que se llevaron a cabo en la Catedral de Vitoria, siguiendo una metodología similar.

domingo, 7 de abril de 2013

22. El desconocimiento de la Arqueología Virtual

No importan las razones de peso que aportes ni las veces que lo hagas: para gran parte de los arqueólogos, la arqueología virtual siempre será cosa de modernos, enteradillos, frikis dentro de lo friki, y arqueólogos de segunda que no saben mostrar sus conocimientos escribiendo un artículo de verdad. Sí hombre, por ejemplo un artículo sobre la tipología de la cerámica de paredes finas del tercer tercio del siglo I a.C. en el área sur del litoral tarraconense según Mayet. (¡Ay!) Eso es Arqueología. Eso es Historia. Lo demás son paparruchadas de quien quiere y no puede. Juegos de niño muy bonitos pero desgraciadamente inservibles. 

O, al menos, eso es lo que nos quieren hacer creer. 

Estratigrafía visualizada con toda su información desde un sistema teleinmersivo, en un trabajo dirigido por Maurizio Forte. Como podéis ver, la arqueología virtual no son sólo reconstrucciones de vida alegre. Ni mucho menos.


Está bien, igual tampoco son tan extremos, pero todos me habéis entendido. En algo sí que tienen razón, pese a todo: nos achacan repetidamente que la arqueología virtual no es el fin de la Arqueología sino simplemente una herramienta, que las investigaciones de calado son las que se hacen como toda la vida, rebuscando entre libros, artículos y diarios de excavación. Y, como digo, tienen razón. De hecho, esto es algo que los que nos dedicamos a la AV llevamos diciendo mucho tiempo. Pero, ahora bien, cuando les hablas de las posibilidades científicas que tiene esta disciplina, el constructivo debate que se genera durante la ejecución de una reconstrucción virtual, las hipótesis que pueden completarse o modificarse con el estudio detallado de un escaneado láser o una estratigrafía tridimensional, etc., parecen hacer oídos sordos, defendiendo el honorable baluarte de la investigación tradicional a capa y espada. No quieren ver que la investigación tradicional es algo necesariamente compatible con la arqueología virtual. Es más, sin la primera no existiría la segunda, pero también es de justicia decir que la segunda puede enriquecer mucho a la primera. 

Uno de los grandes problemas, quizás en la raíz de esta especie de odio irracional a la virtualización de la Arqueología, es la confusión que existe todavía hoy entre "arqueología virtual" y "reconstrucción virtual". Y, del mismo modo, entre "reconstrucción virtual" y "reconstrucción", a secas. Aquí podéis ver dos vídeos que, pese a que dicen muchas verdades, confunden todavía "arqueología virtual" con "reconstrucción virtual". El todo con la parte.




Pero, ¿por qué se comete este error? ¿cual ha sido la evolución de la arqueología virtual?

Durante mucho tiempo, los grupos de trabajo arqueológico que elaboraban una reconstrucción tradicional, normalmente pictórica, contaban con el trabajo de un artista al que daban una serie de directrices sobre cómo creían que era tal yacimiento o edificio y éste les ofrecía una serie de bocetos más o menos imaginativos que los arqueólogos, como el testigo que recuerda la cara de un delincuente a la hora de hacer una reconstrucción facial en comisaría, debían ajustar a lo que ellos entendían sobre el Pasado investigado. 

Las reconstrucciones virtuales, sin embargo, son algo distinto: no se construye un modelo "artístico" y aproximado sino que se busca la precisión a ultranza y el trabajo ya no está hecho por artistas sino por arquitectos o diseñadores gráficos (está bien, estos últimos sí son artistas). Así mismo, el proceso de reconstrucción no es puntual e inamovible sino que está, durante toda la investigación arqueológica, en continuo desarrollo. Las posibilidades de ser históricamente correctos se incrementan de esta forma notablemente pero también, no lo olvidemos, las de perder la capacidad de sugestión y quedarse en una fría y precisa reconstrucción que no muestra realmente el pasado sino una abstracción arquitectónica y perfecta del mismo

El salto cualitativo y cuantitativo llega de la mano de la arqueología virtual. Esta adopta y mejora las reconstrucciones virtuales, que pasan a formar parte de ella, pero, por otro lado, es mucho más que eso. La arqueología virtual es la plena integración de los medios tecnológicos en el estudio arqueológico. Ahora los trabajos de virtualización están realizados no solo por arquitectos o diseñadores gráficos (y cada vez menos estos últimos) sino también por programadores, topógrafos -muy conocedores de técnicas de registro geométrico del terreno- y, sobre todo, por arqueólogos. Las reconstrucciones virtuales ya no son, ni mucho menos, aquellas imágenes de carácter fundamentalmente artístico que se llevaban a cabo antes de la era digital pero tampoco son -o no deberían ser- las desnudas reconstrucciones virtuales de hace unos años, privadas de cualquier atisbo de naturalismo. La propia arqueología virtual cuenta con otros medios, más allá del de la realización de reconstrucciones, para enriquecerlas: el uso cada vez más extendido y accesible de escáner láser y fotogrametría para la correcta documentación; las posibilidades del pdf 3D para la presentación de datos escalados donde se pueden tomar medidas, presentar diferentes secciones y vistas de las estructuras documentadas, etc.; las puertas a una divulgación cada vez más dinámica que abren las aplicaciones de realidad aumentada y los motores de juego; etc. Y esto por poner sólo unos ejemplos. 

Reconstrucción virtual de una bomba de agua islámica. Muchas veces se olvida pero las reconstrucciones virtuales no sólo atañen a la arquitectura.


La rápida evolución de la disciplina, sin embargo, hace que mucha gente crea que todavía nos encontramos únicamente en la fase de las reconstrucciones virtuales o, incluso, ¡en la de las reconstrucciones artísticas! Cuesta todavía hacer comprender que la arqueología virtual puede aportar a la Arqueología tanto como la arqueología del paisaje, la arqueología de la arquitectura, o la geoarqueología. Todas ellas son ramas de la "ciencia" más multidisciplinar que existe y creo que todas merecen el reconocimiento de sus aportes. 

Otra de las aplicaciones de la arqueología virtual, en este caso al estudio antropológico de restos humanos.


Tengamos en cuenta que, a principios del siglo XX, sobre todo en el mundo de la Arqueología Clásica, los que recogían pedazos de carbón o pequeños huesecillos también eran considerados como frikis: su tarea era demasiado extraña, minoritaria o cara, como para darle una posibilidad en el mundo de la Arqueología. Hoy en día nadie duda de la importancia arqueológica de recoger muestras carpológicas, por ejemplo. Estoy seguro de que ese es el camino que va a recorrer la arqueología virtual y que su reconocimiento irá in crescendo -quizás de modo alarmante- durante los próximos años

Siendo así, y viendo la que se nos viene encima, quiero recordar que la arqueología virtual sólo es eso: una rama de la Arqueología que debe ayudarnos a crear conocimiento histórico y no distraernos de ese fin. La Historia siempre por delante.


miércoles, 3 de abril de 2013

21. Desde el 3D, contra el 3D.

Acosado día tras día por noticias de congresos, cursos, aplicaciones y usos del 3D en relación con la Arqueología, quizás es el momento de sostener fuertemente los estribos de este caballo desbocado. Obviamente, sería una insensatez bajarse del animal y pegarle un tiro en la sien por correr demasiado. Controlarlo basta y sobra, pero hay que saber cómo.

Alguien parece haberme leído la mente -¡hace unos meses!- y ayer llegó a mis manos un artículo titulado "La grande illusione" que pone los puntos sobre las íes en la vorágine de la Arqueología Virtual (artículo del que recomiendo leerse hasta las etiquetas del champú... y, también, los comentarios).

¿Puede presentarse esta imagen como resultado de algo? Sí, quizás como ejemplo de resultado técnico pero en ningún caso de resultado arqueológico. Hace falta profundizar: ¿Porqué ese tipo de hojas de acanto? ¿Cual es el estado efectivo de conservación de la pieza observable en el modelo? ¿Qué métodos de reconstrucción pueden aplicarse? Etc.


¿Nos está llevando al desastre la fe en las nuevas tecnologías como barco con el que navegar, entre excavación y excavación, a través del mundo de la arqueología? Si es fe ciega, os aseguro que sí. Debemos entender que el escáner láser o la fotogrametría son sólo herramientas para poder capturar el ínfimo porcentaje del pasado que ha llegado hasta nosotros con la mayor precisión posible; esta es una forma de guardarse las espaldas: así sabremos que, al menos al inicio de nuestra investigación, estamos cometiendo pocos fallos. Dicho esto, el posterior estudio debe ser histórico, arqueológico o histórico artístico, siempre de forma crítica y llenándonos de preguntas, trabajando con hipótesis más o menos susceptibles de ser ciertas y dando lugar, finalmente, a la construcción histórica: ¿Qué ocurrió en ese espacio y cuándo?

Probablemente la investigación se perpetúe durante años y vayan surgiendo distintos caminos que hay que recorrer pero, mientras tanto, y siempre que tengamos indicios sólidos, podemos recurrir a las reconstrucciones 3D y aplicaciones virtuales pero debemos hacerlo como arqueólogos, no como arquitectos. Nuestro deber no es diseñar edificios y ambientes ideales sino recrear, con el máximo de precisión posible (y hablo de precisión más histórica que métrica) mundos del pasado que jamás podremos visitar. No nos engañemos: la Arqueología nunca llegará a ser perfecta y siempre trabajaremos sobre posibilidades o medias certezas. Creo que es un error frecuente, sin embargo, presentar escuetas reconstrucciones, desprovistas de cualquier espíritu, con la escusa de no mojarse. Los arqueólogos nos tenemos que mojar, y mucho.

¿Cual es el alcance de la utilidad de una reconstrucción de este tipo? ¿Nos trasmite realmente el ambiente histórico que rodeó al templo? Este tipo de recreaciones, tan extrañas y ajenas a la realidad, se pueden volver contra nosotros al generar más rechazo que atracción.


Existe, sin embargo, como bien se dice en el artículo italiano mencionado anteriormente, un "espejismo" que lleva a creer que una vez hecha la reconstrucción 3D está hecha la Historia. Y cuanto antes mejor. Se dan así saltos de la recogida tridimensional de datos a la presentación de resultados que llevan a más de un tropiezo. Creemos entonces, ignorantes, que disponer del modelo 3D de un objeto o edificio arqueológico es conocerlo, saber su Historia. En estos casos, los trabajos de Arqueología Virtual se vuelven contra nosotros: nos dejamos llevar por un camino de espejismos sin darnos cuenta de que, realmente, poco hemos andado.

Recupero aquí las palabras de Giuliano De Felice, investigador del Laboratorio Digitale della Università di Foglia (Italia):

"En definitiva, también la arqueología virtual, potencialmente llena de novedad y modernidad, y poseedora de un indudable atractivo, tiene el riesgo de no ser aprovechada plenamente para crear desarrollo, ni cultural ni tampoco ocupacional: la capacidad de nuestros licenciados para imaginar, construir historias y describir mundos de conocimiento complejos, sigue inutilizada mientras los grandes medios siguen proponiendo una Roma de mármol, un Medievo oscuro y otros estereotipos, dejando pasar de lado tanto la calidad científica de sus contenidos como la fascinación por nuestro patrimonio."

Quizás no está todo perdido. Quizás podemos seguir creyendo en la imaginación y capacidad de las nuevas generaciones. Creo que debemos confiar más, a la hora de exponer los resultados, en una capacidad narrativa que poco a poco hemos ido dejando de lado quizás arrastrados por un excesivo cientifismo y es necesario retomar cierto espíritu literario, sin abandonar nunca la veracidad. Aquí tenéis un ejemplo que, aunque con muchas cosas mejorables, es sin embargo original:



Cuidado con las fantásticas ventajas del 3D y la virtualización, que existen y son muchas, pero son armas que pueden volverse contra nosotros. 



jueves, 28 de marzo de 2013

20. Las reconstrucciones en 3D: ¿frías e impersonales?

Existe la tendencia a pensar en que las reconstrucciones tridimensionales han perdido la cercanía y calidez que caracterizaba aquellas trazadas a mano alzada, inspiradas por dos o tres musas, y que eran más cosa de artistas que de arqueólogos. Aquí tenéis el último vídeo que he realizado sobre el horno. Tengo que reconocer que algo de frialdad sí que tiene: ¿qué diablos hace un horno encendido sin nadie que lo alimente? ¿cómo puede ser eso? ¿por qué se encuentra en un páramo tan extraño, algo solitario? Todas estas son cosas que estoy intentando mejorar.....



Se confunde, en muchos casos, el fin de una reconstrucción arqueológica en 3D: acercar conocimientos históricos, artísticos, arqueológicos y culturales a un público amplio. Es decir, nunca debemos dejarnos por el camino los conocimientos que queremos trasmitir y para ello debemos contar siempre con trasmitir la precisión. Un dibujo a mano alzada sólo puede dar una idea de cómo era en otra época cierto edificio, ciudad, etc., pero llevará consigo errores de tipo métrico que implican que no podamos tomar esta imagen como material puramente científico. 

Reconstrucción del Foro de Augusto (Roma) realizada siguiendo las técnicas de dibujo tradicional. El resultado es muy bueno pero existen varias dudas: ¿hasta qué punto responde exactamente a las medidas originales? ¿es realmente tan cálida, cercana y acogedora? ¿Se puede hacer algo de esta calidad "humana" mediante el diseño 3D?


Ahora esto está cambiando: las reconstrucciones arqueológicas en 3D se realizan incluyendo material métrico de carácter completamente científico como planimetrías de AutoCad, modelos fotogramétricos o escaneados láser. ¿Implica esto que el resultado deba ser tan frío e impersonal como lo es el plano de una casa? Para nada: el esqueleto de nuestra reconstrucción debe ser los modelos y planos perfectamente realizados pero, gracias a las interpretaciones históricas, nuestro deber es que los órganos, la carne y las vestiduras (texturas realistas, personajes, telas, iluminación, vídeos, música, efectos especiales...) hagan que nuestra reconstrucción sea tan cálidas como aquellas tradicionales. O más.

Grabado de Piranesi donde podemos ver una reconstrucción voluntariamente imaginativa de la Via Appia de Roma. 

El reconocer que las técnicas de diseño 3D son las más adecuadas a la hora de realizar una reconstrucción virtual no nos obliga, en ningún caso, a olvidar el espíritu romántico de las grandes reconstrucciones tradicionales, de la maqueta Gismondi a los lienzos de Mikel Olazabal. Es más, debemos aprovechar las posibilidades que ofrecen herramientas como los motores de juego para incorporar ejemplos de este tipo  en las más modernas y precisas reconstrucciones virtuales, haciéndolos accesibles desde nuestras reconstrucciones y enriqueciendo ambas de este modo.

El fotorrealismo de los lienzos de Mikel Olazabal dificilmente se consigue en trabajos 3D para Patrimonio pero, sin embargo, el mundo del videojuego ya se está acercando a ello. Nosotros, como bien sabemos, somos los siguientes...

La maqueta Gismondi, en el Museo della Civiltà (Roma) es impresionante en todos sus sentidos, reconstrucción indiscutible de la Città. 

Un ejemplo a imitar, fuera del campo de las reconstrucciones históricas o arqueológicas, es la ciudad de Florencia que pudimos ver en el Assassin's Creed II, ambientado en el Renacimiento. Obviamente, está cargado de errores históricos y métricos si nos ponemos tiquismiquis, pero debemos destacar el ambiente creado, la gente caminando por las calles, hablando entre ellos, el humo, las vestimentas, la suciedad de los muros, los mercadillos y tenderetes...


Pese a que todavía estemos lejos de llegar a ello -más por cuestiones de carácter técnico que por otra cosa-, en nuestras virtualizaciones arqueológicas debemos caminar a la creación de este ambiente que, al fin y al cabo, es el que mejor conecta con nosotros. El problema, precisamente, de muchas de las reconstrucciones arqueológicas en 3D es que resultan demasiado extrañas, ajenas a nosotros, lejanas e imposibles, a esto se debe la frialdad e impersonalidad que muchas veces se nos achaca. Si nos hemos dado cuenta de ello y reconocemos que, en muchas ocasiones, tienen razón, habremos dado el primer paso... Ahora sólo queda una cosa: ahorrar para llegar al nivel técnico que nos muestra cada día la industria del videojuego o del cine.

Y, por supuesto, nunca olvidar que no estamos para hacer videojuegos ni bonitos cuadros: estamos para servir de puente entre el conocimiento histórico, arqueológico y artístico, y la sociedad.




martes, 26 de marzo de 2013

19. Age of Empires y las fases de una excavación

En septiembre de 1999 fue lanzado al mercado el incomparable Age of Empires II: Age of Kings (el AGE para los amigos), siguiendo los sólidos pasos de su predecesor y constituyendo un hito sin precedentes en los juegos de estrategia. Esto no sólo significó, para muchos de nosotros, una infinidad de horas de sangre, batallas, recolección de madera y construcción de impresionantes maravillas, sino que también marcó nuestra pasión por la Historia

Pese a que podríamos hablar del famoso "Uololo" de los monjes o de la inutilidad de los caballos de exploración, quiero destacar aquí otra de las cosas que más me fascinó, en su día, del AGE: la evolución que sufrían los distintos edificios al pasar de Edad. Poco a poco, según llevabas tu civilización a un mayor desarrollo, los edificios iban mejorando, cambiaba su uso, los materiales de los que estaba hecho, su decoración y los objetos que en él se encontraban. 

La evolución arquitectónica de los centros urbanos es quizás uno de los mejores ejemplos...


Cuando me fui acercando a la Arqueología me di cuenta de que esa sensación de ver "evolucionar" los ambientes en los que el ser humano llevaba a cabo su vida era una de las cosas que más me fascinaba. Así aparece reflejado en muchas publicaciones y museos, y lo cierto es que se trata de una técnica bastante útil para mostrar el paso del tiempo. Encontrarnos frente al mismo edificio en dos épocas diferentes es algo que siempre nos ha fascinado. 

La Arqueología, sin embargo, nos demuestra que, al contrario que en Age of Empires, (1) en la Historia existen siempre altibajos y la evolución no nos lleva siempre a mejores condiciones; y, además, (2) los mismos espacios son, en la mayoría de los casos, utilizados con fines totalmente diversos a lo largo del tiempo. Es posible que un edificio religioso monumental y remarcable acabe arruinándose y sirviendo de cuadra para después volver a ser lugar importante para otra cultura, centro de desarrollo político, y ser abandonado de nuevo en la noche de los tiempos para convertirse en campo de barbecho. La rueda del destino es implacable.

Pese a todo, el representar la Historia por "Edades" no es algo que esté del todo desencaminado a la hora de enseñar qué diablos ha pasado allí: debemos tener en cuenta que es imposible realizar una imagen de cada segundo de nuestra Historia. El tiempo es inabarcable y nuestro deber, para hacer comprender bien lo que ocurre en un determinado espacio, es analizar la inmensidad de los datos obtenidos mediante la excavación para después sintetizar todo ello en unas fases (o "Edades") determinadas.

Sin dejar de pensar en el AGE, aquí os dejo una imagen de cada una de las "Edades" que se han podido individualizar en la excavación del Horno de Montesa:

Reconstrucción de las distintas fases de uso de la zona en la que se ubicaba el Horno de Montesa. 


Que sirva esta entrada como pequeño homenaje al Age of Empires y para mostrar uno de los lazos de unión que, de un modo u otro, existen entre la Arqueología y el mundo de los videojuegos. 

sábado, 23 de marzo de 2013

sábado, marzo 23, 2013 - , No comments

18. ¿Qué necesita una reconstrucción arqueológica en 3D?

Estas y otras cuestiones surgen a raíz de la reconstrucción virtual de este horno de cal que ya llevo al 90%. La pregunta tiene miga. Debemos tener en cuenta que no existe una sola forma de realizar una de estas reconstrucciones: depende, como todo, de los objetivos que nos planteemos. Viéndolo así, los límites los ponemos nosotros. 

Reconstrucción del horno de cal de Montesa al 90%, faltan algunos detalles, herramientas, humo y fuego... Vamos, un buen puñado de cosas. Ahí veis a Torcuato y a Bertolda, saludando a la cámara, completamente provisionales por mucho que les pese.


Pese a todo, existen unos elementos que deberían estar presentes en todas estas reconstrucciones para que sean efectivas desde el punto de vista arqueológico. ¡Aquí van algunos pero, estoy seguro, existen muchos más!

- Una apariencia atractiva con detalles naturalistas, que ayuden al espectador a acercarse a nuestra recontrucción histórica. Normalmente esto sirve de puente desde la Arqueología a la gente ajena a ella, que gracias a  aquellos elementos que les resultan familiares empiezan a intentar comprender los datos propiamente arqueológicos e históricos. 

- Una estructura esquemática que permita diferenciar los distintos componentes de un edificio, una ciudad, una pieza, etc., de forma rápida y directa. A esto solo es posible llegar tras un análisis arqueológico y una síntesis posterior. Quizás, en algunas ocasiones, este punto se puede dejar de lado, por ejemplo, si solo se quiere trasmitir el ambiente general de una ciudad romana o las sensaciones que debieron existir al caminar por un castillo medieval. En casos como estos se puede complicar todo un poco más, acercándonos  más a la vida real. 

¡¡Cuidao!! ¡Que no siga andando Facundo que se cae! Pero en fin, aquí tenéis una sección que permite ver el interior del horno. Esto es lo que nos gusta a los arqueólogos, mirar más allá...


- Alguna referencia métrica. No debemos olvidar que una de las necesidades más imperiosas del subconsciente que nos ha tocado encima a cada uno es saber qué tamaño tienen las cosas. Lo más efectivo es incluir personajes en nuestra escena que, además, sirven para reforzar el primer punto, en el que hablé de la apariencia atractiva. Así lo he hecho yo en las imágenes que acompañan a esta entrada: unos personajillos muy sencillos, sacados de la galería de modelos de Google Sketchup, sirven para que cualquiera se haga a la idea del tamaño de la estructura del horno. 

- Trasfondo histórico. Esto, al fin y al cabo, es lo más importante: nuestra reconstrucción debe estar basada, de principio a fin, en interpretaciones "científicas" (con cuantas comillas queráis) que nos permitan asegurar con un alto nivel de probabilidad que eso fue como realmente lo presentamos. No basta con dejarse llevar y hacer algo simplemente bonito, visualmente impresionante. 

Esta imagen está cargada de datos arqueológicos, arquitectónicos, culturales, históricos, industriales..... Una información que no puede quedarse escondida tras una bonita imagen...


Este blog, de cualquier modo, no es lugar para vomitar datos arqueológicos en bruto: para ello existen otros caminos y publicaciones que serán llevadas a cabo en un futuro y donde estas recreaciones virtuales tendrán una importancia activa. Debemos reivindicar el papel de estas imágenes ya no como simple material divulgativo sino también como imágenes propias de publicaciones científicas que complementen los datos y el texto, permitiendo una mejor comprensión del mismo.

La lista de recomendaciones sobre "cómo hacer una reconstrucción arqueológica en 3D" podría ser mucho más larga pero eso os lo dejo a vosotros: ¿Qué echáis de menos en las reconstrucciones virtuales? ¿Cómo podrían mejorarse? ¿Qué creéis que sobra? 

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martes, 19 de marzo de 2013

martes, marzo 19, 2013 - , No comments

17. Comenzando a reconstruir la fase de uso del horno

Hace poco, con unas cervezas en mano, me preguntaban: ¿Vosotros, los arqueólogos, hasta qué punto contáis la verdad tal y como fue? ¿Hasta qué punto os inventáis lo que nos estáis contando? Pocas preguntas hay tan complicadas para nosotros ya que, realmente, somos conscientes de que tenemos que inventar mucho. La Historia que hacemos es el reflejo más probable de nuestro pasado pero, en ningún caso la imagen del propio pasado, siempre irrecuperable.

Siendo así, ¿hasta qué punto la reconstrucción que realice del Horno de Montesa reflejará realmente cómo fue en el pasado? Sólo una investigación comparada de los hornos de cal (*) tradicionales nos permitirá acercarnos con más precisión a lo que pudo ser pero tendré que dejar claro qué realmente llegó a nosotros y qué son hipótesis reconstructivas

Proceso de reconstrucción del Horno de Montesa

Como veis, ya he comenzado a dar forma al horno tal y como debió ser en la época -todavía indeterminada- en la que estuvo en pleno funcionamiento. Para ello, entre otros artículos, me he servido de la publicación sobre los hornos de cal de Vinaros (Valencia) donde aparece esta infografía, que es la que estoy siguiendo para ir levantando la construcción: 

Fases de reconstrucción de un horno de cal de Vinaròs (Valencia).
He decidido reconstruir de forma individual cada piedra para así poder dar más versatilidad a posteriores animaciones y vistas del Horno de Montesa.



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(*) Mierda, ya lo he dicho: es un horno de cal, como bien habían adivinado algunos y como sabía hace tiempo, pero a lo que no me había referido hasta ahora "oficialmente" por no dar demasiados detalles que todavía no podían ser publicados.