sábado, 8 de junio de 2013

28. Construye tú mismo el Horno de Montesa

Ya se acerca el final de este proyecto en torno a la calera del siglo XVIII encontrada en Montesa y, como lo prometido es deuda, aquí os podéis descargar el videojuego interactivo en el que construiréis este horno de cal tradicional. 

Consigue tú mismo levantar un horno de cal y observar las partes que lo componen.

Es muy sencillo, simplemente tienes que seguir estos pasos:

1. Descarga la aplicación (55 MB) desde uno de los siguientes links según tu sistema operativo.

         El Horno de Montesa v.1.0 para Windows
         El Horno de Montesa v.1.0 para Mac
         El Horno de Montesa v.1.0 para Linus

2. Extrae todos los contenidos y ejecuta el archivo "El Horno de Montesa v.1.0

3. ¡Reconstruye tú mismo el horno de cal!



Para que podamos seguir mejorando y ofreciendo cosas distintas y más accesibles, consiguiendo acercar más al público las investigaciones arqueológicas y, finalmente, la Historia, nos gustaría que nos dieses tu opinión sobre esta aplicación. ¿Te ha gustado? ¿Te ha parecido un churro? ¿Qué problemas has encontrado? ¿Cómo crees que se podría mejorar?

Si quieres más información sobre esta aplicación y este proyecto, no dudes en preguntar: aparicio.pablo89@gmail.com

lunes, 27 de mayo de 2013

27. ¿Cómo era un horno de cal tradicional?

"Resulta difícil imaginar cuando alguien ve los restos abandonados de los hornos de cal, que tan sólo varias docenas de años atrás ocupaban a una gran parte de las familias del pueblo. Un pasado muy cercano que poco a poco se entierra junto con lo que queda de los hornos. Una memoria que merece la pena ser rescatada de este olvido al que se enfrenta, cuyo peor enemigo es el desconocimiento, en la mayoría de los casos carente de documentos o testimonios que lo atestigüen.” (Quintana Frías 2005: p. 95)

El objetivo principal de este trabajo de fin de máster era la aplicación efectiva de técnicas de Arqueología Virtual a la investigación y puesta en valor de este fragmento olvidado del pasado de Montesa (Valencia). Descubrimos que se trataba de un horno de cal y, por lo tanto, de una parte del pasado "reciente" de la población que, de un modo u otro, había caído en el olvido. Una forma de volver a "imaginar" una parte tan difusa de nuestro pasado son las reconstrucciones virtuales que, a modo de precisas maquetas, permiten hacernos comprender los restos arqueológicos.

Los arqueólogos debemos ocuparnos de traducir estratos de tierra, estructuras superpuestas de toda índole y fragmentos orgánicos e inorgánicos de todo tipo en largas listas de UEs, planimetrías y secciones que nos permiten realizar la abstracción necesaria para comprender los procesos arqueológicos:

Sección de la estratigrafía del Horno de Montesa.

Si nos quedamos, sin embargo, en estas bonitas secciones, es muy difícil que lleguemos a transmitir a cualquier "no arqueólogo" la verdadera traducción de estos restos. Las explicaciones textuales pueden ser una posibilidad pero sigue siendo mucho más directa la divulgación de unos hallazgos mediante infografías y otras técnicas visuales. Estas, apoyadas siempre de un buen texto, constituyen uno de los medios más efectivos para crear y difundir conocimiento. Para socializar la arqueología.

Infografía con las partes de la reconstrucción del Horno de Montesa.

En esta infografía podemos ver la reconstrucción de la Fase I del horno de Montesa, que se corresponde con el uso del horno de cal en el siglo XVIII. En ella hemos destacado las partes de las que se compone un horno de cal tradicional de este tipo:

  • Unos muros exteriores de mampuesto revocado que ayudan a soportar la estructura y mantener el calor del horno cuando éste se encuentra en funcionamiento.
  • Una boca por la que se introduce el combustible -normalmente leña de matorral- de tamaño reducido (1 m de luz).
  • Una cámara de combustión donde arde, durante días, el combustible que calentará las rocas calizas hasta conseguir la cal. 
  • Un pequeño resalte en esa misma cámara sobre el que se comienza a levantar la bóveda, también de piedras calizas. Esta bóveda se levantaba cada vez que se realizaba una hornada de cal pues sus propias piedras se transformarían en cal durante la cocción. 
  • Sobre esa bóveda se colocaban el resto de piedras calizas.
  • Estas se revocaban también, como el resto de los muros, con arcilla que permitiera conservar mejor el calor.

Al alcanzarse en el interior del horno temperaturas cercanas a los 1000º la piedra caliza se calcina, obteniéndose cal y CO2 según esta reacción química: CaCO3+ calor, es igual a CO2+ CaO (cal). 

_____

QUINTANA FRÍAS, Ignacio (2005): “Una de cal y otra de historia. Los hornos de cal de Ituro y Lama (Segovia)”, De Re Metallica, 5, pp. 95-100.

martes, 14 de mayo de 2013

26. Un horno de cal del siglo XVIII

Ya podemos avanzar parte de los resultados de los análisis antracológicos y de Carbono 14 que nos permiten saber cual fue el combustible que se usó por última vez en el horno y en qué época se llevó a cabo. 

Pese a que este tipo de hornos se usaban desde época ibérica, los análisis de C14 de la última combustión nos han permitido datarlo en Época Contemporánea (1700-1900 d.C.). Si tenemos en cuenta, sin embargo, que sobre la estructura del horno se levantaba una caseta usada durante la construcción de la via de ferrocarril del siglo XIX, llevada a cabo concretamente en los años 50 de ese siglo, el horno tiene que ser anterior a esa fecha. Además, observando la presencia de varios niveles de destrucción y abandono entre la caseta decimonónica y el propio horno, lo más probable es que éste fuera usado durante el siglo XVIII o los primeros años del XIX. 



Por otro lado, la arqueóloga Yolanda Carrión, de la Universidad de Valencia, ha realizado unos pertinentes análisis antracológicos, es decir, de los restos de carbón de la última cocción, para determinar cuales fueron exactamente los tipos de plantas (taxones) que se utilizaron durante esa combustión. Los resultados confirman lo que ya aventuramos al inicio de este estudio -y así se muestra en las recreaciones virtuales-: son fundamentalmente matorrales de la zona (leguminosas, labiadas y jaras) y se corresponden con el tipo de combustible que necesitaban los hornos de cal tradicionales y que está documentado etnográficamente. 

Corte y transporte del matojo. Imágenes etnográficas del estudio sobre los hornos de cal de Vinarós.

Estos datos confirman la hipótesis inicial de que se trata de un horno de cal y aportan la datación cronológica. Debemos tener en cuenta que la industria de los caleros no está documentada por escrito en Montesa, por lo que este estudio muestra también cómo la arqueología se puede ocupar de enriquecer el conocimiento que tenemos sobre una época, que rebasa lo que se puede encontrar en los archivos y bibliotecas. Gracias al estudio pormenorizado de esta estructura hemos desvelado una parte del pasado histórico de Montesa que había quedado olvidada por el tiempo y, además, redimimos así homenaje al trabajo de los caleros que, hace siglos, encendieron con sudor esos hornos al pie de esta población valenciana. 

Por último, quisiera que este estudio sirva también para desmentir que sólo se pueda hacer arqueología de los restos de la Antigüedad o, a lo sumo, del medievo. La "universalización" de la Arqueología va calando poco a poco en la sociedad y en los propios arqueólogos pero todavía debe ser subrayada. No importa el cuándo o el dónde se hayan depositado unos restos: desde el momento en el que se depositan pasan a formar parte del registro arqueológico. Así, un ánfora romana partida en mil pedazos a los pies de un camino es un resto arqueológico, pero también una lata de Steinburg que reposa en la cuneta de una autopista. 



sábado, 20 de abril de 2013

25. Cómo hacer una reconstrucción arqueológica dinámica y didáctica

Aquí no quiero ser maestro de nadie, dicho sea desde el principio, sino uno más de los que aportamos ideas para el desarrollo de un patrimonio sostenible y atractivo, que justifique ante la sociedad y ante nosotros mismos el recibir un cheque cada mes por trabajar en esto (por lo pronto, soy uno de los muchos que no ha cobrado en su vida por hacer nada relacionado con el patrimonio...). 

Estamos acostumbrados a ver cientos de reconstrucciones arqueológicas, algunas muy artísticas, otras demasiado técnicas, muchas magníficas y sugerentes, otras quizás repetitivas y algo cutres. Sin embargo, la inmensa mayoría de ellas son estáticas. "¡Pero si podemos ver muchísimas en movimiento, en espectaculares vídeos, qué diablos dices de estáticas!", me gritaréis. Tranquilos. Con "estáticas" me refiero a que realmente muy pocas nos muestran el paso del tiempo, la cuarta dimensión, de forma libre e interactiva. Aquellas que lo hacen sólo lo muestran en vídeos-documentales muy rígidos y medidos a golpe de metrónomo. 

En el siguiente vídeo muestro una alternativa que se basa sobre los pilares del dinamismo, la interactividad y el espíritu didáctico:



Se trata de una aplicación de uso muy sencillo mediante la cual se puede ir reconstruyendo paso a paso el Horno de Montesa, es decir, un horno de cal tradicional. Esto nos permite observar cuidadosamente las diferentes partes de las que se compondría uno de estos hornos, cómo se construía y, en definitiva, cómo funcionaba.

Vista del interfaz de la aplicación


Este tipo de visualización interactiva se podría aplicar a edificios más complejos... ¿Os imagináis ir construyendo de forma interactiva uno de los templos de la acrópolis de Agrigento, por ejemplo? O quizás levantar el propio Panteón de Roma y así entender plenamente cómo estaba construido. La verdad es que las posibilidades son infinitas.

Aplicaciones de este tipo, además, se podrían acoplar a un sistema de realidad aumentada que nos permitiera ir reconstruyendo paso a paso el edificio que tenemos delante con nuestro tablet o smartphone.



lunes, 15 de abril de 2013

24. Acceder a la estratigrafía 3D de forma sencilla e interactiva

Se acerca la fecha de la entrega del TFM y tengo que avanzar más en la visualización arqueológica del Horno de Montesa gracias al motor de juego Unity. Si tanto he criticado aquellos trabajos de virtualización que se quedan solo en una bonita fotografía, no puedo ser yo quien tropiece con la misma piedra. Es por ello por lo que he ideado una aplicación gracias a la cual observar cada unidad estratigráfica en el lugar de la excavación donde fue registrada. Esto nos permite ir activando o desactivando las diferentes UEs para estudiar su posición en el lugar donde fueron halladas y así poder comprender o cuestionar su interpretación. 

Vista de la aplicación. Vemos la excavación y, a los lados, la interfaz de la aplicación.

Para ello he desarrollado un interfaz provisional con los siguientes elementos:
  • Un indicador de los controles de movimiento (W,A,S,D) en la esquina inferior izquierda para facilitar a todos los usuarios -incluso a aquellos que no estén familiarizados con este tipo de aplicaciones- la interacción con el yacimiento.
  • Una lista de UEs acompañadas cada una de su letra clave mediante la cual se activa o desactiva la visualización de la misma. 
  • Un botón "Volver al menú" que permite, pulsando sobre él, regresar al menú principal que da acceso a las diferentes escenas. 
Aquí podéis ver un vídeo explicativo sobre la aplicación:



Existen, sin embargo, algunos problemas que todavía hay que solucionar, sobre todo en lo relativo a la lentitud a la hora de movernos por el yacimiento. Pero tranquilos, estoy trabajando en ello.

Hay algunos otros elementos que me gustaría incluir en la aplicación:
  • La cartela sobre cada UE indicando el número de la misma.
  • Una segunda cámara a la que poder cambiar cuando se quiera y que permita moverse con libertad de vuelo por el yacimiento, de forma que se puedan observar desde cualquier punto las diferentes UEs.
  • La posibilidad de acceder a la ficha de cada UE haciendo click sobre ella. 
La única pega que tienen estas mejoras -sobre todo las dos últimas- es su complejidad a la hora de programar los diferentes scripts que consigan que esto funcione. La arqueología virtual cada vez es algo más multidisciplinar que necesita la unión de las capacidades profesionales y ahora mismo, la verdad, no me vendría nada mal un informático. Hasta entonces, tengo que sacarme las castañas del fuego yo solo.

Vista de la aplicación con el nivel de la UE 310, es decir, del derrumbe de parte de la estructura del horno abandonado.

Espero que esta aplicación, y sus sucesivas mejoras, nos permita acercarnos un poco más al anhelo de todo arqueólogo: no destruir por completo el registro estratigráfico que estamos excavando. Como se ha dicho muchas veces, la excavación arqueológica es como un libro que se deshace poco a poco a medida que se va leyendo y nos corresponde a los arqueólogos la tarea de recordar, apuntar y registrar, toda la información que podamos. Sin embargo, no podemos quedarnos ahí. Es nuestro deber trasladarla tanto ya interpretada y elaborada -en forma de reconstrucciones históricas textuales o visuales- como en bruto -para que otros investigadores puedan tenerla en cuenta y para que podamos acercar el verdadero trabajo del arqueólogo a toda la sociedad-.

Creo que esta aplicación camina en ese sentido: intentar mostrar la reconstrucción 3D del registro estratigráfico de forma interactiva para facilitar la comprensión de nuestras hipótesis a otros arqueólogos pero también a toda la sociedad, poniendo así en valor nuestro trabajo.

Desgraciadamente, todavía no puedo hacer abierta y accesible la aplicación -por problemas de derechos y demás- pero en cuanto pueda no dudaré en hacerlo.



lunes, 8 de abril de 2013

23. Las ideas españolas, como los jóvenes, también emigran

Estos días estoy investigando el uso de la fotogrametría para el registro gráfico y el análisis en 3D de todas las UEs de una excavación. Sorprendentemente, he llegado a la conclusión de que fue un equipo español, dirigido por el museólogo y arqueólogo Luis Caballero Zoreda, el primero que aplicó esta técnica, adelantándose a su tiempo, en las excavaciones arqueológicas de la iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo) desde 1996. 

La iglesia visigoda de Santa María de Melque (Toledo)


Hoy en día, esta metodología la usan prestigiosos grupos de trabajo italianos, estadounidenses, alemanes, etc., obteniendo grandes resultados y reconocimiento. Los españoles, sin embargo nos hemos quedado atrasados a este respecto. 

En cierto modo, esto es parte de la idiosincrasia académica española: se plantea una idea de forma experimental y tiene más eco en el extranjero, donde acaba creciendo y dando sus frutos, que aquí en España, su lugar de nacimiento, donde resulta rechazada por las esferas académicas más conservadoras. 

Estas ideas, las que parecen más fructíferas y buscan el progreso, tienen también que hacer las maletas como los jóvenes de hoy en día, que son rechazados por un sistema que no los soporta económicamente. El problema de las ideas está aún más arraigado ya que no depende de la Crisis: las altas cátedras de la Arqueología Española, en general, llevan mucho tiempo negándose a abrir las puertas a nuevas ideas, interpretaciones y caminos, buscando únicamente que los jóvenes perpetúen los campos de investigación ya añejos y, quizás, algo agotados, de sus maestros. Sería adecuado aplicar la técnica del barbecho para que esas áreas de investigación se recuperen y puedan retomarse con fuerzas renovadas más adelante, pero hoy en día es necesario un cambio.

Algunas imágenes obtenidas con una técnica en la que fuimos pioneros y que hoy todavía es rechazada por la mayoría de las instituciones arqueológicas del país.


Hasta que la investigación arqueólogica española, y hablo de aquella que normalmente se enseña desde las Universidades, no decida permitir el cambio generacional, abriéndose a los nuevos tiempos e hipótesis, esto se va a parecer más a una insalubre charca que a un río de conocimiento. 

Las imágenes son de este otro artículo de 2011 y también tratan sobre la fotogrametría aplicada a la estratigrafía en 3D, aquel campo de investigación en el que fuimos pioneros y al que obligamos a exiliarse: 


Parece que nuestro deber es recuperarlo, ¿no?

___________

Es de justicia, así mismo, que si alguien descubre una excavación en la que se pusiera en marcha este tipo de metodología arqueológica antes de 1996, lo haga saber por respeto y reconocimiento a sus ejecutores. Yo no la he encontrado. Además, hay que tener en cuenta que las excavaciones de Caballero fueron ejemplo, más adelante, para otras como las que se llevaron a cabo en la Catedral de Vitoria, siguiendo una metodología similar.

domingo, 7 de abril de 2013

22. El desconocimiento de la Arqueología Virtual

No importan las razones de peso que aportes ni las veces que lo hagas: para gran parte de los arqueólogos, la arqueología virtual siempre será cosa de modernos, enteradillos, frikis dentro de lo friki, y arqueólogos de segunda que no saben mostrar sus conocimientos escribiendo un artículo de verdad. Sí hombre, por ejemplo un artículo sobre la tipología de la cerámica de paredes finas del tercer tercio del siglo I a.C. en el área sur del litoral tarraconense según Mayet. (¡Ay!) Eso es Arqueología. Eso es Historia. Lo demás son paparruchadas de quien quiere y no puede. Juegos de niño muy bonitos pero desgraciadamente inservibles. 

O, al menos, eso es lo que nos quieren hacer creer. 

Estratigrafía visualizada con toda su información desde un sistema teleinmersivo, en un trabajo dirigido por Maurizio Forte. Como podéis ver, la arqueología virtual no son sólo reconstrucciones de vida alegre. Ni mucho menos.


Está bien, igual tampoco son tan extremos, pero todos me habéis entendido. En algo sí que tienen razón, pese a todo: nos achacan repetidamente que la arqueología virtual no es el fin de la Arqueología sino simplemente una herramienta, que las investigaciones de calado son las que se hacen como toda la vida, rebuscando entre libros, artículos y diarios de excavación. Y, como digo, tienen razón. De hecho, esto es algo que los que nos dedicamos a la AV llevamos diciendo mucho tiempo. Pero, ahora bien, cuando les hablas de las posibilidades científicas que tiene esta disciplina, el constructivo debate que se genera durante la ejecución de una reconstrucción virtual, las hipótesis que pueden completarse o modificarse con el estudio detallado de un escaneado láser o una estratigrafía tridimensional, etc., parecen hacer oídos sordos, defendiendo el honorable baluarte de la investigación tradicional a capa y espada. No quieren ver que la investigación tradicional es algo necesariamente compatible con la arqueología virtual. Es más, sin la primera no existiría la segunda, pero también es de justicia decir que la segunda puede enriquecer mucho a la primera. 

Uno de los grandes problemas, quizás en la raíz de esta especie de odio irracional a la virtualización de la Arqueología, es la confusión que existe todavía hoy entre "arqueología virtual" y "reconstrucción virtual". Y, del mismo modo, entre "reconstrucción virtual" y "reconstrucción", a secas. Aquí podéis ver dos vídeos que, pese a que dicen muchas verdades, confunden todavía "arqueología virtual" con "reconstrucción virtual". El todo con la parte.




Pero, ¿por qué se comete este error? ¿cual ha sido la evolución de la arqueología virtual?

Durante mucho tiempo, los grupos de trabajo arqueológico que elaboraban una reconstrucción tradicional, normalmente pictórica, contaban con el trabajo de un artista al que daban una serie de directrices sobre cómo creían que era tal yacimiento o edificio y éste les ofrecía una serie de bocetos más o menos imaginativos que los arqueólogos, como el testigo que recuerda la cara de un delincuente a la hora de hacer una reconstrucción facial en comisaría, debían ajustar a lo que ellos entendían sobre el Pasado investigado. 

Las reconstrucciones virtuales, sin embargo, son algo distinto: no se construye un modelo "artístico" y aproximado sino que se busca la precisión a ultranza y el trabajo ya no está hecho por artistas sino por arquitectos o diseñadores gráficos (está bien, estos últimos sí son artistas). Así mismo, el proceso de reconstrucción no es puntual e inamovible sino que está, durante toda la investigación arqueológica, en continuo desarrollo. Las posibilidades de ser históricamente correctos se incrementan de esta forma notablemente pero también, no lo olvidemos, las de perder la capacidad de sugestión y quedarse en una fría y precisa reconstrucción que no muestra realmente el pasado sino una abstracción arquitectónica y perfecta del mismo. 

El salto cualitativo y cuantitativo llega de la mano de la arqueología virtual. Esta adopta y mejora las reconstrucciones virtuales, que pasan a formar parte de ella, pero, por otro lado, es mucho más que eso. La arqueología virtual es la plena integración de los medios tecnológicos en el estudio arqueológico. Ahora los trabajos de virtualización están realizados no solo por arquitectos o diseñadores gráficos (y cada vez menos estos últimos) sino también por programadores, topógrafos -muy conocedores de técnicas de registro geométrico del terreno- y, sobre todo, por arqueólogos. Las reconstrucciones virtuales ya no son, ni mucho menos, aquellas imágenes de carácter fundamentalmente artístico que se llevaban a cabo antes de la era digital pero tampoco son -o no deberían ser- las desnudas reconstrucciones virtuales de hace unos años, privadas de cualquier atisbo de naturalismo. La propia arqueología virtual cuenta con otros medios, más allá del de la realización de reconstrucciones, para enriquecerlas: el uso cada vez más extendido y accesible de escáner láser y fotogrametría para la correcta documentación; las posibilidades del pdf 3D para la presentación de datos escalados donde se pueden tomar medidas, presentar diferentes secciones y vistas de las estructuras documentadas, etc.; las puertas a una divulgación cada vez más dinámica que abren las aplicaciones de realidad aumentada y los motores de juego; etc. Y esto por poner sólo unos ejemplos. 

Reconstrucción virtual de una bomba de agua islámica. Muchas veces se olvida pero las reconstrucciones virtuales no sólo atañen a la arquitectura.


La rápida evolución de la disciplina, sin embargo, hace que mucha gente crea que todavía nos encontramos únicamente en la fase de las reconstrucciones virtuales o, incluso, ¡en la de las reconstrucciones artísticas! Cuesta todavía hacer comprender que la arqueología virtual puede aportar a la Arqueología tanto como la arqueología del paisaje, la arqueología de la arquitectura, o la geoarqueología. Todas ellas son ramas de la "ciencia" más multidisciplinar que existe y creo que todas merecen el reconocimiento de sus aportes. 

Otra de las aplicaciones de la arqueología virtual, en este caso al estudio antropológico de restos humanos.


Tengamos en cuenta que, a principios del siglo XX, sobre todo en el mundo de la Arqueología Clásica, los que recogían pedazos de carbón o pequeños huesecillos también eran considerados como frikis: su tarea era demasiado extraña, minoritaria o cara, como para darle una posibilidad en el mundo de la Arqueología. Hoy en día nadie duda de la importancia arqueológica de recoger muestras carpológicas, por ejemplo. Estoy seguro de que ese es el camino que va a recorrer la arqueología virtual y que su reconocimiento irá in crescendo -quizás de modo alarmante- durante los próximos años. 

Siendo así, y viendo la que se nos viene encima, quiero recordar que la arqueología virtual sólo es eso: una rama de la Arqueología que debe ayudarnos a crear conocimiento histórico y no distraernos de ese fin. La Historia siempre por delante.